viernes, 2 de septiembre de 2016

Escritura autómatica

La profesora salió a comprar una Coca Cola. Como era clase de cálculo, no dudé en escaparme del salón inmediatamente. "¡Estoy harto de esas clases! ¿Por qué rayos doy cálculo? Eso ni tiene que ver con mi carrera", pensaba mientras esperaba a que el ascensor llegara. Al llegar, sus puertas se abrieron. ¡Era ella! Erala profesora de cálculo. Afortunadamente no miraba hacia el frente. Nunca me vio: yo había salido corriendo inmediatamente a tomar las escaleras para bajar. Bajando las escalera, un muchacho me detuvo y dijo: "¡Me tienes harto de tu maldito egoísmo!". Sentí mi cuerpo temblar y mi escepticismo sobre lo místico se desvaneció en un santiamén.

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