jueves, 25 de abril de 2019

La cultura afro en Ecuador

Los tres mulatos de Esmeraldas (Sánchez Galque)
La cultura afro en Ecuador nació en el siglo XVII cuando los esclavistas trajeron africanos al continente americano. En la actualidad, su cultura se destaca principalmente por su música, siendo este arte reconocido como patrimonio inmaterial por la UNESCO. Las marimbas y los bombos son sus principales instrumentos. El chigualo, el arrullo, el andarele, el alabao y la caderona hacen parte de los ritmos más comunes y familiares de la cultura afro en Ecuador.

En 1997, fue declarado el primer domingo de octubre como el Día Nacional del Afroecuatoriano. Los afroecuatorianos se emanciparon en la costa de Esmeraldas e iniciaron la conformación de una sociedad y cultura autónoma, en alianza con los grupos indígenas de la región.

Quito, Guayaquil, y San Lorenzo en Esmeraldas son los lugares en los que viven el mayor número de afrodescendientes en Ecuador.

Algunos de los afroecuatorianos más notables que representan con orgullo la cultura afro en Ecuador son:
  • Alonso de Illescas, líder del pueblo afro y héroe nacional de Ecuador
  • Nelson Estupiñán Bass, escritor, novelista y poeta, nominado al Premio Nobel de Literatura
  • Agustín Delgado, futbolista
  • Giovanny Espinoza, futbolista
  • Jaime Hurtado, luchador por los derechos de los trabajadores de Ecuador; fundador y líder del Movimiento Popular Democrático (MPD); primer diputado del Congreso de su etnia; asesinado en 1999
  • Lenin Hurtado, dirigente del Movimiento Unidad Popular (UP)
  • Lucía Sosa, prefecta de Esmeraldas
  • Antonio Preciado, escritor y político ecuatoriano
  • Alex Quiñónez, atleta
  • Alberto Spencer, máximo marcador de la Copa Libertadores
  • Antonio Valencia, jugador del Manchester United y de la selección de Ecuador
  • Enner Valencia, jugador de Tigres UANL y seleccionado nacional
  • Felipe Caicedo, jugador del Lazio

viernes, 2 de septiembre de 2016

Escritura autómatica

La profesora salió a comprar una Coca Cola. Como era clase de cálculo, no dudé en escaparme del salón inmediatamente. "¡Estoy harto de esas clases! ¿Por qué rayos doy cálculo? Eso ni tiene que ver con mi carrera", pensaba mientras esperaba a que el ascensor llegara. Al llegar, sus puertas se abrieron. ¡Era ella! Erala profesora de cálculo. Afortunadamente no miraba hacia el frente. Nunca me vio: yo había salido corriendo inmediatamente a tomar las escaleras para bajar. Bajando las escalera, un muchacho me detuvo y dijo: "¡Me tienes harto de tu maldito egoísmo!". Sentí mi cuerpo temblar y mi escepticismo sobre lo místico se desvaneció en un santiamén.

Hoy es viernes

Hoy es viernes. Estoy en las montañas del Tayrona. El terreno es muy pedregoso y llevo caminando mucho tiempo. Ya me duelen las plantas de los pies. Es ya de tarde. Se siente una fresca brisa. Mientras bajo la montaña, siento ansias de ya estar en el mar. Voy bajando cuidadosamente y cuando llego a la arena se siente tan bien sentirla. No está hirviendo sino solamente tibia. Camino hacia la playa. Es una sensación maravillosa que el agua toque mis pies y estar solo. El ambiente es muy agradable. No pienso en nada ni nadie. Solamente soy.

Mi casa mental

Mi casa mental está ubicada en un lugar silencioso a las afueras de una ciudad. Está rodeada de jardines, arboles, naturaleza y mucha tranquilidad. No es muy grande, pero es linda. Los espacios son acogedores y frescos. En mi cuarto hay una cama grande con un colchón grande y cómodo con una ventana que me dará una vista inspiradora. Mi casa es como un hogar y como un refugio al que llegaré. Tiene un estudio para ver televisión y una biblioteca.