viernes, 2 de septiembre de 2016
Escritura autómatica
La profesora salió a comprar una Coca Cola. Como era clase de cálculo, no dudé en escaparme del salón inmediatamente. "¡Estoy harto de esas clases! ¿Por qué rayos doy cálculo? Eso ni tiene que ver con mi carrera", pensaba mientras esperaba a que el ascensor llegara. Al llegar, sus puertas se abrieron. ¡Era ella! Erala profesora de cálculo. Afortunadamente no miraba hacia el frente. Nunca me vio: yo había salido corriendo inmediatamente a tomar las escaleras para bajar. Bajando las escalera, un muchacho me detuvo y dijo: "¡Me tienes harto de tu maldito egoísmo!". Sentí mi cuerpo temblar y mi escepticismo sobre lo místico se desvaneció en un santiamén.
Hoy es viernes
Hoy es viernes. Estoy en las montañas del Tayrona. El terreno es muy pedregoso y llevo caminando mucho tiempo. Ya me duelen las plantas de los pies. Es ya de tarde. Se siente una fresca brisa. Mientras bajo la montaña, siento ansias de ya estar en el mar. Voy bajando cuidadosamente y cuando llego a la arena se siente tan bien sentirla. No está hirviendo sino solamente tibia. Camino hacia la playa. Es una sensación maravillosa que el agua toque mis pies y estar solo. El ambiente es muy agradable. No pienso en nada ni nadie. Solamente soy.
Mi casa mental
Mi casa mental está ubicada en un lugar silencioso a las afueras de una ciudad. Está rodeada de jardines, arboles, naturaleza y mucha tranquilidad. No es muy grande, pero es linda. Los espacios son acogedores y frescos. En mi cuarto hay una cama grande con un colchón grande y cómodo con una ventana que me dará una vista inspiradora. Mi casa es como un hogar y como un refugio al que llegaré. Tiene un estudio para ver televisión y una biblioteca.
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